El pasado 12 de noviembre marcó un día memorable: la familia Catheline inició, junto a colaboradores locales e internacionales, un proyecto para restaurar el bosque nativo en una finca cafetalera previamente deforestada.
La restauración es clave para proteger el agua, evitar la erosión y enfrentar el cambio climático. Por eso, esta alianza —entre el Jardín Botánico Nacional, Grupo Jaragua, Fundación Progressio, Fundación Moscoso-Puello y el Real Jardín Botánico de Kew— llevó a cabo una siembra experimental de Magnolia hamorii y especies pioneras en dos parcelas de 50 x 50 m con distintos marcos de plantación.
Una estudiante de la UASD dará seguimiento durante un año para evaluar la regeneración natural y el crecimiento de las plántulas, información que servirá para mejorar las técnicas de restauración de estos bosques de magnolia.
Las plántulas fueron donadas por los viveros de todas las instituciones involucradas.
Un esfuerzo colaborativo que avanza hacia un objetivo común: proteger y restaurar nuestros recursos naturales.